Cómo separar trabajo y casa cuando teletrabajas

Teletrabajar tiene muchas ventajas.

Una de ellas es eliminar el desplazamiento diario.

Curiosamente, ese trayecto también hacía algo útil: separaba dos partes distintas del día.

Salías de trabajar.

Volvías a casa.

Había un antes y un después.

Cuando trabajas siempre desde casa, esa frontera puede desaparecer.

Y el problema no siempre es trabajar demasiado. A veces es no dejar nunca de estar ligeramente trabajando.

Crea un lugar de trabajo reconocible

Si puedes, intenta que el trabajo suceda siempre en una zona concreta de casa.

No hace falta tener un despacho perfecto.

Puede ser una mesa, una esquina concreta o una habitación.

Lo importante es que exista una cierta asociación entre ese lugar y el trabajo.

Cuando termine la jornada, abandónalo.

Trabajar desde el sofá puede ser agradable durante una hora.

Trabajar, cenar, ver una serie y responder correos exactamente desde el mismo lugar mezcla demasiadas cosas.

Define un principio y un final

No necesitas convertir tu vida en un calendario militar.

Pero sí ayuda saber aproximadamente cuándo empieza y cuándo termina la jornada.

Una hora de inicio razonablemente estable y un momento concreto para cerrar el ordenador crean una frontera que, trabajando desde casa, ya no aparece automáticamente.

El objetivo no es ser rígido.

Es evitar que el trabajo se expanda lentamente hasta ocupar todo el día.

Cierra físicamente el trabajo cuando termines

No basta siempre con cerrar una pestaña.

Guarda el portátil.

Ordena la mesa.

Apaga la pantalla.

Haz algo que marque visualmente el final.

Es un gesto pequeño, pero ayuda a que el espacio deje de recordarte permanentemente lo que queda pendiente.

Recupera una transición entre trabajo y vida personal

Antes esa transición podía ser un trayecto en coche, autobús o andando.

Cuando trabajas desde casa puedes recrearla de otra forma.

Salir a caminar diez o quince minutos antes de empezar o justo después de terminar funciona sorprendentemente bien.

No es tiempo perdido.

Es una transición.

Algunos días, trabaja fuera de casa

Separar trabajo y casa no significa necesariamente dejar de teletrabajar.

También puedes decidir que algunos días el trabajo suceda físicamente fuera.

Biblioteca.

Cafetería.

Oficina.

Coworking.

Cualquier espacio que cree una frontera visible puede ayudarte a cambiar de contexto.

Si quieres comparar las distintas opciones, puedes leer nuestra guía sobre dónde teletrabajar en Logroño.

Trabajar fuera cambia también la vuelta a casa

Hay algo sorprendentemente agradable en volver a casa después de trabajar.

Porque vuelve a sentirse como volver a casa.

Eso es especialmente útil si notas que, trabajando siempre desde el mismo sitio, te cuesta desconectar incluso cuando ya has terminado.

Para algunas personas, salir uno o dos días por semana es suficiente para recuperar esa sensación.

No tienes que elegir entre casa y coworking

La solución no tiene por qué ser extrema.

Puedes trabajar desde casa cuando te convenga y utilizar otro espacio cuando necesites cambiar de entorno, concentrarte mejor o simplemente separar físicamente trabajo y vida personal.

En HACHE puedes venir de forma puntual con un pase de día o medio día o utilizar uno de nuestros planes de coworking en Logroño si quieres incorporar esa rutina de manera habitual.

Y si quieres entender mejor las diferencias entre ambas formas de trabajar, también puedes leer trabajar desde casa o desde un coworking.

La frontera puede ser pequeña

No necesitas cambiar completamente tu forma de trabajar.

A veces basta con una mesa concreta.

Una hora de cierre.

Un paseo.

O un par de días a la semana trabajando desde otro sitio.

Lo importante es recuperar algo muy sencillo:

que trabajo y casa vuelvan a sentirse como cosas distintas.

Humans. Here.


¿Quieres probar otra rutina de trabajo?

Puedes venir a HACHE solo cuando lo necesites y comprobar si cambiar de espacio te ayuda a separar mejor la jornada.

¿Quieres ver primero cómo es el espacio? Descubre HACHE por dentro .

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