Puedes tener libertad.
Buenos proyectos.
Autonomía.
Un horario razonable.
Y, aun así, echar de menos algo difícil de explicar.
Personas.
No necesariamente compañeros de empresa.
Simplemente gente alrededor.
La soledad profesional es distinta
No hablamos de estar solo en términos personales.
Puedes tener pareja, amigos y una vida social estupenda.
La soledad profesional ocurre en otro lugar.
Es pasar muchas horas trabajando sin compartir físicamente espacio con nadie que esté haciendo algo parecido.
No hay comentario después de una reunión.
No existe el “¿tú cómo harías esto?”.
Ni esa conversación absurda de cinco minutos que termina resolviendo algo que llevabas una hora pensando.
Hemos ganado independencia
Y merece la pena conservarla.
Trabajar en remoto o por cuenta propia permite organizar de otra forma la vida.
El problema aparece cuando interpretamos independencia como aislamiento.
No son lo mismo.
Puedes trabajar para ti y trabajar cerca de otras personas.
Puedes pertenecer a empresas diferentes y compartir mesa.
Puedes tener tus propios proyectos y seguir formando parte de un entorno profesional.
Trabajar acompañado no significa trabajar en equipo
Esta es una de las diferencias más importantes.
No necesitas colaborar con la persona que tienes al lado.
Ni compartir clientes.
Ni formar parte del mismo proyecto.
A veces basta con coincidir en el mismo lugar.
Ver a otras personas empezar su jornada, hacer una llamada, tomar un café o concentrarse en lo suyo crea una sensación muy distinta a trabajar durante ocho horas completamente solo.
La comunidad no tiene que estar programada
No todo necesita un evento.
Ni networking.
Ni tarjetas.
A veces comunidad significa simplemente conocer el nombre de la persona que se sienta dos mesas más allá.
Tomar un café.
Preguntar algo.
Volver a tu trabajo.
Las relaciones suelen funcionar mejor cuando no intentamos convertirlas permanentemente en una oportunidad comercial.
¿A quién le afecta más la soledad profesional?
No hay un único perfil.
Puede aparecer especialmente entre:
- autónomos y freelancers que trabajan habitualmente solos;
- empleados remotos cuyo equipo está en otra ciudad o país;
- fundadores que están construyendo un proyecto en solitario;
- consultores que pasan gran parte del día entre llamadas y documentos;
- o profesionales que simplemente echan de menos un entorno de trabajo compartido.
Salir de casa puede cambiar más que el lugar de trabajo
Cuando trabajas siempre desde casa, cambiar de espacio puede ayudarte a separar mejor la jornada, recuperar rutina y volver a sentir que formas parte de un entorno profesional.
Si además te cuesta desconectar al final del día, puedes leer cómo separar trabajo y casa cuando teletrabajas.
Y si estás valorando distintas alternativas, también puedes consultar nuestra guía sobre dónde teletrabajar en Logroño.
Por eso existen también los coworkings
Sí, alquilan mesas.
Pero una mesa nunca ha sido especialmente difícil de encontrar.
Lo interesante está en lo que ocurre alrededor.
En HACHE queremos construir precisamente eso: un lugar donde profesionales independientes, empleados remotos y pequeños equipos puedan seguir trabajando a su manera sin pasar necesariamente ocho horas solos.
Puedes conocer cómo es el espacio de HACHE o consultar nuestros planes de coworking en Logroño.
Y si solo quieres probar cómo se siente trabajar rodeado de otras personas, puedes venir de forma puntual con un pase de día o medio día.
Trabajar solo y sentirse solo no son la misma cosa
Puedes disfrutar muchísimo de tu independencia.
Y, al mismo tiempo, querer trabajar cerca de otras personas.
No hay contradicción.
Hay humanidad.
Humans. Here.
¿Trabajas solo en Logroño?
Ven un día a HACHE y prueba cómo cambia tu jornada compartiendo espacio con otros profesionales.
¿Quieres conocer primero el espacio? Descubre HACHE por dentro .